Es la forma más común de artritis crónica en los niños y una causa importante de discapacidad musculoesquéletica.
El inicio de la enfermedad ocurre antes de los 17 años y para considerarla ARJ según los criterios del American College of Reumatology debe haber persistencia de signos inflamatorios articulares durante por lo menos 6 semanas.
Puede presentarse de 3 formas diferentes: a) con comienzo febril y erupción, con signos inflamatorios y de laboratorio, que se observa en un 10-20 % de los niños afectados b) ó la forma poliarticular (afecta a muchas articulaciones a la vez) y con signos sistémicos en el 40 –50% de los niños que padecen la enfermedad c) por último la tercera forma de comienzo es cuando se observa inflamación en menos de 6 articulaciones grandes pero con riesgo de uveítis ( afección en los ojos) afecta al 40-50 % de los niños.
En todos ellos se compromete el sistema inmunológico, linfático, musculoesquelético, y la sangre. Afecta a niños de entre 1 a 4 años y de 9 a 14 con mas frecuencia y mucho más al sexo femenino que al masculino. Los síntomas son dolores inflamatorios articulares, fatiga, fiebre, ganglios inflamados, erupción cutánea, perdida de peso. Se debe realizar el diagnostico diferencial con otras enfermedades parecidas como el Lupus Eritematoso Sistémico, Fiebre Reumática, infecciones bacterianas, virales etc. Ayudan al diagnóstico el laboratorio, ecocardiograma, Rx. Biopsia, etc.
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Las causas que producen la enfermedad son desconocidas, aunque se sabe que intervienen respuestas inmunes anormales predisposición genética y desencadenantes infecciosos.
Con la medicación clásica como los antiinflamatorios, aspirinas, oro, metrotexate, corticoesteroides, pueden haber complicaciones como ceguera, glaucoma (presión alta en el ojo), úlceras de estomago, hemorragias intestinales, afectarse el sistema nervioso central, hepatitis, etc.
Hasta aquí el tratamiento y la historia clínica tradicional, sin embargo el homeópata va mucho más lejos, investiga toda la biopatografía del paciente, además sus emociones, su voluntad, su sensibilidad, afectos, las alteraciones de sus sentimientos, de los instintos, estudiamos lógicamente todos los análisis y radiografías, pero también a los trastornos desencadenados por diversas causas y los elementos emocionales, cuando los hay.
Recuerden los queridos lectores que cada paciente tiene síntomas propios e individuales que el homeópata pesquisará para encontrar el correcto medicamento que le corresponde a él y que raramente será igual al del vecino que también tiene artritis y dependerá del momento evolutivo de la misma.
Por otra arte es digno de destacar que los modernos medicamentos homeopáticos nunca tienen efectos secundarios ni adversos. Pero sí, gracias a Dios efectos beneficiosos cuando son bien prescriptos.
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